viernes, 15 de mayo de 2015

El arte de ser maestro: pulidor de diamantes en bruto

El arte de ser maestro: pulidor de diamantes en bruto

Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
15 de mayo de 2015


Para poder obtener un diamante es  necesario que el carbón pase por un largo proceso de presión y temperaturas muy altas a grandes profundidades. Esto alinea sus átomos a una estructura regular, firme y consistente, con propiedades diversas superiores al simple carbón o grafito.

Si no se realiza tales, presión, temperatura y profundidades, el diamante en bruto no llega a existir.


Sin embargo, una vez que se hace visible ante el hombre, por encontrarse a relativamente bajas profundidades y en lugares muy específicos, es necesario extraerlo y entregarlo a un experto joyero.

Este personaje, el joyero, observará detenidamente el diamante en bruto para determinar cómo está estructurado internamente. Cada diamante tiene sus detalles que no pueden ser los mismos de otro. Las caras por donde se podrá pulir no siguen una regla general y hay que individualizar.


El joyero debe observar dónde golpear y romper el diamante y, posteriormente, en qué zonas empezar a pulir. Si el diamante no es roto y pulido, no se convierte en brillante valioso. Después de un arduo trabajo, lento proceso, podrá decirse que hay una verdadera joya.


El maestro es como un experto joyero, observará cómo está estructurado el niño o joven que se le entrega, considerando que es un diamante en bruto, y necesitará someterlo a un sistema de presión particular (alineado a un orden nuevo y diferente, la disciplina escolar), "golpeado" (inhibir toda la conducta que haya aprendido previamente que no le permita una buena convivencia y un aprendizaje adecuado) y pulido, la fase más creativa (para eliminar todo lo que no necesita tener para brillar).

Un maestro es un experto joyero, pero si le entregan puro carbón o grafito, no es posible que realice su labor, ya que perderá demasiado tiempo en las primeras fases de presión y "golpeado". La labor en el hogar empieza desde que nacen los niños, no cuando entran a la escuela. La educación comienza en la casa no en la escuela. El padre, la madre y/o tutor deben entregar al maestro un diamante en bruto, no el puro grafito.

Y mucho menos puede ser posible pulir el diamante si al maestro le entregan el puro "bruto".

Una reflexión para el día del maestro.


El bullying o acoso escolar como mecanismo de control social

El bullying o acoso escolar como mecanismo de control social.


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
15 de mayo de 2015

      El bullying es un fenómeno que impacta a la sociedad actual. Está presente en diversos ámbitos pero en particular los escolares.
Constantemente vemos artículos en internet que dan datos sobre el fenómeno y otros que lo "analizan". Sólo como ejemplo se puede ver el siguiente link:





      Las causas pueden ser diversas, pero el problema no se está entendiendo desde una perspectiva que pueda solucionarlo.

      Hago las siguientes anotaciones dada la experiencia que he tenido en años recientes dando clases en una secundaria en el Distrito Federal (México).

       El bullying se presenta como un mecanismo de control y obtención de poder que prepara a los jóvenes para ser delincuentes, en particular narcotraficantes. Es una práctica cotidiana en un ambiente de injusticia, pero sobretodo de impunidad, como es en nuestro país. Recordemos que los índices de impunidad son elevadísimos ante la franca delincuencia conocida.




     El bullying es un mecanismo con el cuál se enseña la impunidad en los ámbitos escolares, se den cuenta las altas autoridades o no.

      Los castigos a los niños y jóvenes actores y promotores del bullying son mínimos o nulos, ya que las leyes actuales son de sobreprotección a niños y adolescentes.

      Se quiere combatir el bullying por medio de "talleres para el fomento de la sana convivencia", en los que se trata de convencer al agresor de que no lo sea, en lugar de que la estructura impida o castigue su conducta. Es decir, se está tratando de convencer por la palabra al agresor de que no agreda debido a que no es adecuado para una "sana convivencia". Se le quiere hacer entrar en razón en una situación en la que él gana poder y no le conviene perderlo, por lo tanto, cualquier intento de "convencer" de la no agresión es inútil si no se le hace perder las ventajas obtenidas de ser violento. La violencia con que se expresa el niño o joven, aprendida en casa y en la colonia donde vive es un medio de obtención de beneficios que no se pueden lograr por otros medios.

      Luego entonces, considero que el problema es de fomento o inhibición de la conducta objetiva, la agresión de uno o varios hacia otros, no de "convicción", proceso mental racional.

      El sistema no castiga al niño o joven agresor ya que lo considera inocente, inconsciente y a su vez víctima de bullying en su casa, cuando que en los hogares se les impone el bullying como forma de convivencia y los mismos padre defienden a sus hijos ante posibles castigos en la escuela. Es un error de enfoque educativo.

      Observemos el paralelismo con el no castigo que reciben los delincuentes. Están en la cárcel los que se oponen al sistema o aquellos que delinquieron por nimiedades, los luchadores sociales y los delincuentes venidos a menos porque no pudieron ya pagar su cuota o son de la banda que no protege el gobierno. En cambio, los delincuentes más notorios, incluidos políticos de todos los niveles, los grandes delincuentes, los empresarios que evaden impuestos, los mirreyes y mirreinas y muchos otras "finísimas personas" se encuentran libres, salen fácilmente de procesos legales y no se les persigue ni encarcela.



      Recordemos lo que pasa en San Quintín, donde a tres activistas se les arresta y exige una fianza de 7 millones de pesos a cada uno, en tanto que el hijo del gobernador la libró con 7 mil pesos.






      Regresando al asunto escolar, los niños y jóvenes agresores aprenden a someter a otros y que no serán castigados. Los castigos que propone el "Marco para la convivencia" son mínimos. En algunos casos consiste en el retiro del estudiante unos días de la escuela, todo un premio a los jóvenes que no quieren estar en la escuela, que son muchísimos y normalmente son los más agresivos. Los "castigos" del Marco indicado sería efectivos en niños y jóvenes que han sido inculcados en su casa a que recibir educación en una escuela pública es un privilegio y un recurso que se debe aprovechar, pero nada más lejos de la realidad. Los jóvenes viven la escuela como cárcel o como espacio para el juego.

      Podemos observar como ejemplo algunas de las conductas propias del bullying dentro de su registro en el "Marco...". Todas las faltas, de bullying o no, están clasificadas en cuatro niveles.

      En el texto las faltas están clasificadas por niveles del uno al cuatro. Podemos observar que desde el nivel 1 ya se presentan visos de acoso escolar:

      Podemos observar en el nivel dos que va incrementándose en número de agresiones, pero las sanciones reales no existen:


     En el nivel tres ya hay una gran acumulación de agresiones que no son consideradas acoso escolar, y observamos la constante carencia de castigos francos al agresor. Nótese que el padre, madre o tutor pueden negarse a que sus hijos sean sancionados o sometidos a "medidas disciplinarias".


     Ya en el nivel cuatro se observan varias formas de bullying sin estar dentro de él y el acoso escolar explícito. Obsérvese que no hay una sanción clara y específica y que todas las medidas disciplinarias escaladas de fondo no pueden combatir una conducta agresiva por que no la castigan.



     Si se quiere verificar el Marco para la convivencia consúltese: 


     Por su parte las víctimas del bullying aprenden, por el mecanismo de "desesperanza aprendida", que no hay nada qué hacer ante las injusticias. Este mecanismo consiste en que si la persona intenta escapar de una situación adversa a su vida, ve frustrados sus intentos por estar encadenado a un pasado que nunca cambia, ya que siempre que ha intentado que se den los cambios el medio le impide que se concreten. El agresor realmente no es castigado nunca.



      Vemos ese paralelismo en la impunidad del sistema ante los grandes transgresores de la ley, como ya se indicó previamente.

      El sistema protege al agresor ya que no lo castiga y enseña que los otros deben someterse ante el poder. En realidad el sistema, incluido el "Marco para la convivencia", promueve el bullying.

      Si se tuviera al menos el uso consciente y racional de algunos mecanismos conductuales (como proponía Pedro Lamothe en su texto “Epistemocracia”)

Mientras haya impunidad no se acabará con este mal del bullying que muchos lamentan y otros fomentan. El acoso escolar no se acabará ya que es un mecanismo de control social que conviene al gobierno, a pesar de sus discursos.




     Dr. Darío Aguirre


jueves, 16 de abril de 2015

La guerra perdida de la educación en México

La guerra perdida de la educación en México



Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
15 de abril de 2015

Es increíble todo lo que se puede uno dar cuenta del sistema educativo público mexicano de nivel básico entrando a él proveniente de otros campos de trabajo, tanto la docencia a nivel preparatoria y profesional, como de la empresa privada. Particularmente puedo hablar de mis experiencias en nivel secundaria.
Este sistema educativo es un amasijo de contradicciones, sinsabores, irreverencias, cultura de la mutua complacencia, lucha por la mayor conciencia y muchos otros elementos.
Hace ya muchos años Pedro Lamothe, un científico mexicano, decía en su libro “Epistemocracia, primer tratado general de Ingeniería Política” (Edamex, 1997) que aquello que queremos fomentar como conducta social o individual debemos premiarlo de modo claro y diferenciado de otras conductas no deseadas. Este principio está apoyado en la psicología de Skinner.


Hoy hablaré de por qué considero que la educación en México es una guerra perdida.
Supuestamente la SEP pretende que exista en todas escuelas lo que impone como “Rasgos de Normalidad Mínima”. Cuando uno lee en qué consiste se pregunta ¿cómo es posible que no haya existido antes la tal “normalidad mínima”? ¡Debería ser lo normal! Ni siquiera debería hablar de ella o poner en un papel! Pero fue hasta en 2012 que se asentó como uno de los objetivos de la educación y que se ha estado pregonando por imponerla.
Para referencia anoto tales ocho “rasgos”:


Sin embargo de la “normalidad” que quiero hablar y que explica en gran medida el fracaso de la educación en México está en otra parte, no dentro del sistema mismo de la educación, no es responsabilidad directa de los maestros ni de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Es más un “rasgo” cultural que compartimos con muchos países y es estructural, proveniente de hace muchos años, y se trata del bajo salario con que se paga no solo a los maestros sino a todos los profesionales en el país. Pondré varios ejemplos que me he encontrado en meses recientes.
En el metro de la Ciudad de México, estación La Raza, desde hace varios meses han puesto el siguiente letrero ofreciendo empleo de policía en el estado de Nuevo León:

Observamos que el salario es de $15,700 pesos (hoy el dólar a la venta está en 15.55 pesos, luego hablamos de unos 1,009.64 USD al mes) antes de impuestos. Supongamos que después de impuestos puedan ser 10,000 netos. Para que un maestro pueda ganar ese salario neto debe trabajar al menos 22 horas frente a grupo, más otras tantas elaborando materiales y planeando estrategias de enseñanza. Con ello también estamos afirmando que un maestro trabaja un tiempo pero se le paga la mitad o menos de lo que debería. En cambio una persona con secundaria, es decir, sin estudios, podría ganar más solamente metiéndose a ser policía.
En el mismo sistema de transporte me encontré con que en la estación Salto del Agua, y en muchas otras, la Policía Federal está ofreciendo empleo con los siguientes requisitos:

Observemos que solamente se necesita educación secundaria y los aceptados obtendrán un salario neto de 11,000 pesos, una fortuna para muchos jóvenes que no quieren estudiar.
Además podemos afirmar que se ha incrementado el número de militares a lo largo de los últimos años, como consta en el siguiente enlace:

“El país se militariza”: http://www.sinembargo.mx/02-04-2015/1299641

Por cierto que ayer mismo publicaron en Facebook una información que ligué en mi muro, pero ya no es posible acceder a la dirección original, por lo que ponemos la captura de pantalla:

Otro argumento a favor de lo mismo, se buscan más militares o agentes de seguridad que maestros.
¿Un enlace más que lo comprueba? han entrado miles de vehículos militares al país:

Debemos recordar que un militar (ejército o armada de México, es igual) tiene garantizado un empleo de por vida, en cambio un maestro está en riesgo de ser corrido si el INEE considera que no está capacitado.
Además, en vacaciones, un miembro de las fuerzas armadas obtiene un descuento del 100% en transporte público foráneo, en tanto que un maestro solamente obtiene un 25%.
Otro dato, un militar tiene un seguro de vida por 6 millones de pesos que paga el gobierno y puede retirar el 30% como préstamo adelantado. Un maestro tiene que comprarse su propio seguro y se lo descuentan cada quincena. Si quiere un seguro por 200 mil pesos le descontarán 304 pesos quincenales, si quisiera uno de 6 millones de pesos le descontarían (6 millones/200 mil = 30) 30 x 304 = 9,104 pesos al mes… mucho más que lo que gana un profesor que trabaje 12 horas a la semana frente a grupo.
Y lo anterior no es precisamente hablar en contra de la milicia, sino exponer argumentos que indican la triste realidad del maestro mexicano.
Pero las desventajas para el profesionista incluido el maestro no ocurren solamente en el ámbito militar, también ocurre en otros espacios, como podemos ver en el siguiente enlace en donde se anuncia que un chofer de una determinada empresa gana más que muchos profesionistas recién egresados de su carrera:

Por su parte el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), oscura organización que no sabemos quién la financia pero es claro que sirve para denigrar a los trabajadores y en particular a los profesores, publicó en 2014 un documento donde supuestamente hace un balance de los ingresos monetarios de las 10 carreras mejor pagadas y las 10 peor pagadas.
Veamos el extracto.

En dicha tabla no aparece la docencia como una de las carreras peor pagadas, pero notamos que la que correspondería a “Bellas Artes” el lugar de la peor pagada. Ganan lo mismo los profesionistas de esa carrera que un empleado con educación secundaria que vende pollos rostizados en una tienda:


La docencia se encuentra en el lugar 42, como podemos ver en la siguiente imagen:


Tomé la imagen anterior de:

Para dicha institución un profesor de educación básica gana “demasiado dinero”, como pudimos ver en televisión el año pasado cuando anunciaron las supuestas cifras en las que denunciaban a profesores que ganaban más de $50,000 (¡oh sorpresa!, ¡malditos profesores que ganan mucho!), 70 que ganaban “más que el Presidente” y “hasta uno que ganó 600 mil pesos en un mes” (resultó ser que al profesor, que ganaba como 21 mil al mes no le habían pagado en más de un año y le dieron su remuneración en un solo mes). El anuncio fue espectacular, convenció a muchos pero fue pura propaganda antimaestros basada en mentiras.

Véase el siguiente link para recordar aquel momento:

Según ese “Instituto” un profesor de educación básica no puede ganar, legalmente, cincuenta mil pesos o más, pero puedo afirmar que si un profesor lo gana es porque ha entrado desde hace más de 20 años al proceso de “Carrera Magisterial” y le ha tupido al estudio, proponiendo alternativas de trabajo (no pagado) y realizando además exámenes extenuantes y pesados.
Lo que está haciendo la SEP en México es lo que afirma el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en su documento publicado la semana pasada, la famosa “pulverización de las plazas de tiempo completo” para generar 3 o 4 plazas de menos horas.
No estoy tan errado cuando afirmo que un maestro mexicano está mal pagado con que hasta el mismo Papa lo afirma:

¿A dónde voy con todo esto?
Recordando la referencia del inicio, uno de los principios básicos de la psicología conductista es que “si quieres fomentar una conducta (individual o social), prémiala”, en cambio “si quieres desaparecerla, castígala o ignórala”. ¿Dónde estamos poniendo nuestros “premios” (salarios). Los estamos poniendo en empleos que no requieren estudios. Gana más en este país una persona en un empleo que no requiere estudios que en uno que lleva años de preparación, al menos preparatoria, que acá en México es de tres años, y unos cuatro a cinco más a nivel licenciatura, mínimo unos 8 años más de estudio que nivel secundaria.
Cuando es posible que una persona sin preparación gane más dinero que una persona que ha hecho una carrera a nivel licenciatura las cosas están al revés. Y no se trataría de que las personas limiten su ingreso sino de garantizar que las personas estudiadas, al ser empleadas, ganen más que aquellas que no han estudiado.
Lo que se necesita es que haya programas que fomenten el mejor salario de la persona estudiada, y en nuestro caso, de los maestros. Es una condición sine qua non para que el país avance.
Pero ¿dónde están los mejores ingresos? En la presidencia y sus secuaces los secretarios de estado así como altos funcionarios, los senadores, los diputados y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en los “artistas de farándula” encumbrados, en los jugadores de futbol, en los luchadores, alguno que otro boxeador… y en el narcotráfico. De allí que se genere entre nuestros jóvenes la idea de que no es importante ni necesario estudiar para tener un ingreso alto.
No va a ser posible convencerlos de que el estudio les dejará más y mejor que otro camino, nuestros políticos están demostrando que no se necesita estudiar (la mayoría de diputados y senadores no tiene ni la secundaria).
Pero ¿porqué se hacen las cosas así en México? Por que venimos de una etapa prehispánica en la que lo que predominaba era el cacicazgo, muy vivo y palpitante en nuestra sociedad mexicana, en el que es más importante la obediencia que la sapiencia.
Reitero, será hasta que las cosas se pongan “patas al piso”, cuando un profesionista gane más que una persona no estudiada (en promedio) que la educación será un bien al que quieran aspirar nuestros jóvenes mexicanos. Mientras tenemos perdida la guerra por una mejor educación en México.


sábado, 11 de abril de 2015

El INEE miente en torno a salarios de maestros mexicanos

El INEE miente en torno a salarios de maestros mexicanos.


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
11 de abril de 2015.


En esta semana el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) dio a conocer su documento “Los Docentes en México”, informe 2015.
En él se detalla mucha información en torno a la docencia en México, sin embargo, contiene muchísimas imprecisiones, errores y falsedades.
En este texto hablaremos más concretamente en torno a los salarios que ganan los maestros en el sistema de educación básica.
Observamos la gráfica siguiente, está tomada de la página 71 del texto indicado.

Como se anota en la imagen, el INEE indica que un profesor que trabaja entre 1 hora y 14 horas gana $ 10, 360 mexicanos promedio (a 15.50 pesos por dólar, equivale a  $UDS 668.38) ¡AL MES!.
¡El dato anterior es completamente falso!, y lo puedo afirma hasta por experiencia personal.
Un profesor que trabaja 12 horas a la semana, ya que es contratado por el sistema Hora-Semana-Mes, gana $ 2,600 pesos a la quincena después de impuestos, es decir $ 5,200 al mes. La realidad es que el maestro de secundaria gana el 50% de lo que dice el INEE.
He consultado con muchos profesores y el dato es semejante.
Para ganar $ 10,360 neto al mes el profesor debe trabajar 24 horas como mínimo.

A favor de que el INEE miente anotamos dos datos más tomados de la página 72 del mismo documento.
 
Como se aprecia en los renglones marcados con rojo y el letrero a la arriba a la izquierda, los 10,360 pesos se han convertido en 11 mil pesos ¡de un plumazo! Inevitablemente se trata de una mentira del INEE.
¿Crees que es falso mi argumento?
Observemos el segundo renglón de la figura anterior. Encerrado en un globo dice que los maestros de telesecundaria ganan casi 17 mil pesos al mes netos después de impuestos. Es un dato completamente falso. He comprobado con maestros de dicho sistema y su salario promedio después de impuestos es de 11,500 pesos.
¿Quieres otro dato falso? Veamos la siguiente tabla:

En la tabla se anota que una profesora de educación preescolar gana promedio $ 11,432 neto. La triste realidad es que ganan a lo más 8,000 pesos. Me han reportado casos de profesoras de educación preescolar que ganan 5,600 pesos al mes.
Agregamos otro dato no marcado con rojo en la figura anterior pero que también se puede referir a la misma. La tabla dice que un maestro de primaria general gana 11,582 pesos al mes. Nada más falso, el promedio anda en 7,600 pesos.

No se cuál sea la estrategia del INEE de estar mintiendo en torno a los ingresos de los profesores.
Posiblemente se trate de que el público crea que los maestros mexicanos ganamos mucho más de lo que realmente tenemos, como se ha podido comprobar desde hace dos años con las campañas de difusión de los medios de comunicación.
Esta campaña de desprestigio que sigue la SEP ha puesto énfasis en dos aspectos, 1) los supuestos salarios excesivos que ganamos los maestros, y 2) la supuesta mala preparación de la gran mayoría de maestros.
De hecho en las noticias de esta semana, en particular en canal 4 (Foro TV) se difundió que el INEE indicó que el 64% de los profesores no estamos capacitados para serlo. Nunca se detalló la metodología para determinar dicho dato, por lo que podemos considerarlo como una filtración falsa.
En lo que definitivamente no miente el INEE es en informar del proceso de “pulverización” (p. 160) de las plazas de tiempo completo para convertirlas en hasta 4 plazas de 6 o 12 horas. Pero este dato es uno de los pocos ciertos.
Definitivamente el INEE le está haciendo el caldo gordo a la SEP, la cual se la ha pasado denostando a los profesores del sistema educativo mexicano.
Esperamos tus opiniones.




domingo, 30 de noviembre de 2014

Reflexiones sobre la influencia de la televisión en la educación mexicana

Reflexiones sobre la influencia de la televisión en la educación mexicana.

El caso de la Escuela de "El Chavo", del programa de Chespirito


México, D. F., a 30 de noviembre, 2014.
Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu

     Siendo maestro de la Secretaría de Educación Pública en una escuela secundaria de Iztapalapa, Ciudad de México, es que me he dado cuenta de diversos problemas educativos y vicios del sistema educativo nacional.

     De momento cuento con dos años y medio de experiencia en ese nivel, aunque tengo experiencia en preparatoria y profesional, lo que me permite ver desde lejos, más o menos objetivamente y con mirada antropológica la situación.

     Un punto en el que me quiero enfocar hoy es el problema de la influencia de la televisión en la educación de los niños y jóvenes mexicanos, me refiero específicamente al programa de “El Chavo” originalmente llamado “El Chavo del 8” ya que se transmitía en dicho canal de televisión, el cuál dejó de transmitir, mas no de existir ya que se convirtió en el canal 9.


     Hace unos días puse el siguiente texto en mi cuenta del Facebook:

     “Recordando una anécdota con mis alumnos de secundaria en Iztapalapa... Estaba yo sustituyendo a un profesor que por alguna razón no había acudido a la escuela... Trato de callar a los chicos para poder exponer algunos asuntos de la materia que les tocaba, revisando dudas, dando continuidad al trabajo del profesor... había un alumno mío de Tecnología y estaba fomentando el desorden... Tenía que levantar la voz para hacerme oír ya que con la gritería no me escuchaban (o no querían)... hago una pregunta y un joven contesta con una "respuesta no correspondiente a la expresión de tu máximo de inteligencia" (como llamo ahora a las estupideces para que los jóvenes no se sientan insultados)... estaba yo calmado... y el tal alumno en un momento determinado dijo: -ah ver, hágale como el profesor Jirafales" (evidentemente invitándome a enojar)... Así es la influencia de Chespirito en la Educación Mexicana... jóvenes que contestan con idioteces y no quieren estudiar por que creen que no tendrán futuro en lo académico...”

     Es notoria la influencia del programa en cuestión dada la anécdota anterior. Sin embargo la situación no llega allí nada más. Desde el principio en mi actuar como profesor de Tecnología en secundaria me percaté de que algo no estaba funcionando bien con los jóvenes. Ante la solicitud de “Vamos a trabajar” o en particular cuando hacía preguntas los jóvenes contestaban (y contestan) con idioteces.

     Ello me llevó a considerar la posibilidad de que estuvieran padeciendo algún tipo de “idiotez funcional”. Desde el principio me percaté de la influencia de la televisión en la pésima educación de los jóvenes a mi cargo, pero en particular el programa indicado. La experiencia en el salón ajeno me lo confirmaba.

     ¿Qué ocurre?

     En el programa de “El Chavo” se presenta un escenario, un supuesto salón de clases, en el que aparecen los diversos personajes infantilizados y, delante de ellos un supuesto profesor, una caricatura de maestro, llamado “profesor Jirafales” como mala caricatura de un maestro mexicano, incluso para la época en que fue creado el personaje. Ignoro si hubo protestas del magisterio por la pésima imagen que del maestro se da con este señor de gran estatura y miras cortas.

     Regresemos al “salón”. El profesor, con una pésima pedagogía, pero al menos con una buena intención, pregunta a los “niños” algo, sobre cualquier tema, como repasando temas previos (hoy se diría “activando conocimientos previos”) y a cualquier pregunta que hace los niños contestan con estupideces. Tratan de ser ingeniosos, pero no caen mas que en asuntos banales, frases tontas, carencia de inteligencia (no resuelven nada), total, una expresión de carencia del más mínimo atributo de pensamiento humano. Son respuestas francamente idiotas. Los personajes son unos idiotas.

     En algunos momentos alguien arma un alboroto y cuando el profesor Jirafales logra callarlos, todos lo hacen menos “el Chavo” que termina diciendo algún mal chiste o un insulto al el profesor.

   Pues resulta que así, como si siguieran el guión, se comportan frecuentemente los jóvenes de secundaria.

     Y es que no se han dado cuenta de cómo es que han sido educados para creer que la escuela real es y debe ser como la falsa escuela de la televisión en particular de ese programa.

   A los jóvenes no les gusta que se les describa la realidad. Cuando se les indica que tal o cual respuesta es idiota y no corresponde a lo que se les pregunta, inmediatamente protestan ¿Por qué me dice idiota? He tenido que pedir que reflexionen la diferencia entre ser idiota y tener comportamientos de idiota, de cómo estos, si se prolongan en el tiempo, los llevarán a lo primero, pero que en un momento determinado se puede evitar si se toma conciencia de ello. Pero prefieren hacerse los ofendidos y mantener sus conductas ahora llamadas por mi “que no expresan el máximo de sus capacidades intelectuales”.

           Los muchachos son inteligentes, resuelven muchos problemas que yo no habría resuelto a su edad, pero son, normalmente, relacionados a la violencia en la que viven, respondiendo de forma muy elemental, no organizada y mucho menos conscientes.

   Carezco de datos precisos pero para mi es completamente claro que la televisión ya los tiene idiotizados en tanto que no son capaces de emitir respuestas más adecuadas o por lo menos correspondientes al contexto académico en el que se les solicita. Los jóvenes defienden su forma de actuar como si fuera la más inteligente (y creo es la más inteligente que pueden emitir muchos de ellos, dados los múltiples ejemplos que me he encontrado) y tratan a toda costa de seguir comportándose como los personajes de la televisión, como si eso fuera un uso adecuado de su libertad. Y que se comporten como los personajes es un grave problema.

     Don Ramón eternamente le da su coscorrón al Chavo.
     Los niños eternamente molestan a Don Ramón y Doña Clotilde.
     Los niños siempre le faltan el respeto a los adultos.
     Los niños nunca estudian realmente. Al contrario, se auto torturan cuando tienen que leer.
     Etc., etc., etc.

    Todos fuimos educados por la televisión, casi todo mundo vio ese programa y muchos nos reímos de los “chistes” pero llega el momento en el que uno crece, amplía sus horizontes y deja de parecerle gracioso lo que exhibe el programa. Uno crece y madura. En mi caso fue a los 10-12 años que dejé de ver con gracias tales conductas. Si eres adulto ¿cuándo dejaste de ver con gracia al Chavo?, si eres maestro ¿soportas este tipo de conductas en tus alumnos?


Dr. Darío Aguirre