lunes, 5 de enero de 2026

Catarina de San Juan

 La China poblana

 
Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
26-01-05
 
     #Semblanza #ElPersonajeDelDía #UnDíaComoHoy 5 de enero de 1688 fallece Catarina de San Juan, también conocida como "La china poblana". Nació en el territorio del imperio mongol de la India, hacia 1605-1613. Fue llamada Mirra. En la Nueva España acostumbraba vestir con ropas de diversos colores a la usanza de la india pero  adornarlas con chaquiras, canutillos y lentejuelas a la usanza oriental, creando así una simbiosis entre lo mexicano y lo árabe. 
(1).

     Cuando tenía 9 o 10 años fue apresada por corsarios portugueses y llevada a Cochin, en la costa de Malabar. En ese lugar fue bautizada por los jesuitas con el nombre de Catarina de San Juan. 
 
     Fue comprada como esclava en el mercado de esclavos de Manila, por un amigo del capitán poblano Miguel de Sosa.
 
     Ella llegó a Acapulco hacia enero de 1625. Trasladándose a Puebla vivió allí algunos años en la casa del capitán y de su mujer, Margarita de Chávez; al morir Sosa, Catarina quedó liberada y pasó a la casa del sacerdote Pedro Suárez, llevando una vida casi conventual. 
 
     Se casó con otro esclavo, también procedente de Filipinas pero con separación de lechos, pues entre ella y él colocó una imagen de Cristo, de modo que conservó su virginidad. Al enviudar se recluyó en un aposentillo de una casa de vecindad, entregada a una vida de penitencias y ayunos. Durante muchos años, hasta su muerte, tuvo alucinaciones celestiales, hizo profecías y se dijo que realizaba milagros. 
 
     Al morir en 1688 fue sepultada en la iglesia de la Compañía de Jesús. Los poblanos la consideraron santa y sus retratos se multiplicaron, pero según la Inquisición recibió una veneración excesiva.
 
     Tres de sus confesores, dos de ellos jesuitas, escribieron su vida con los materiales que la “beata” les hizo en confesión. "En estas biografías, Catarina (como también ha sido llamada) era presentada como una persona contradictoria. Despreciándose y humillándose a sí misma, se mostraba siempre como la elegida predilecta de Cristo y de la Virgen. Esclava y princesa, virgen y casada, hermosa y fea, analfabeta y sabia, Catalina era un producto de la cultura barroca que exaltaba los opuestos. La sociedad que la acogió, amante de lo exótico y de lo contrastante, debió estar fascinada al escuchar que esos hechos prodigiosos ocurrían en su tierra." (2).
 
     En un edicto de 1691, el Tribunal del Santo Oficio mandó las efigies de ella junto con las del obispo y virrey Juan de Palafox y Mendoza, mas nunca prosperaron las causas de canonización de estas dos figuras de la Puebla del siglo XVII. La vida de Catarina de San Juan, obra publicada en tres tomos por su confesor Alfonso Ramos, circuló muy poco porque la Inquisición lo impidió. Del tercer tomo quedó uno, único ejemplar de la biblioteca del historiador Francisco Pérez Salazar. Otro de sus confesores escribió también su biografía, de la que se han hecho tres ediciones: una a raíz de la muerte de Catarina, otra en 1767 y una más en 1946. 
 
     Este personaje, según Toussaint, nada tuvo que ver con la mujer del pueblo cuya vistosa indumentaria se ha vuelto traje nacional.
 
 
 Con información de:
(1) Tovar, A. (2013). 1500 mujeres en nuestra conciencia colectiva. Edición de la autora.
 
Imagen tomada de:
(1) The juggertnout. 
 
D. R. 2026 Darío Aguirre.
 
 
 

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