domingo, 2 de abril de 2023

Mario Aguirre Rosas

Periodista con pasión


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
17-04-02
23-04-02
 
      Nota: En razón de que Google y Facebook consideran que las publicaciones realizadas antes del 2020, nos vemos en la necesidad de publicar de nuevo todas las entradas de semblanzas, biografías y comentarios relevantes de antes de ese año, y lo haremos a la fecha correspondiente.
 
#Efemérides, #EfeméridesMexicanas, #UnDíaComoHoy 02 de abril de 2007 fallece Mario Aguirre Rosas, periodista y redactor de El Universal, ganador del Premio Nacional de Periodismo 1979. Escribió varios libros, algunos con su esposa, de trascendencia política y cultural.
Mario Aguirre Rosas en la vieja redacción de El Universal.
Su nombre completo era José Mario Lázaro Aguirre Rosas, pero por la incomodidad de usar tantos siempre se llamó así mismo sólo como Mario. Realizó sus estudios primarios en la escuela Nicolás Bravo en Coscomatepec, Veracruz, donde había nacido el 17 de diciembre de 1933. Fue el segundo hijo de un matrimonio pobre, diríamos ahora disfuncional, en el que el padre se gastaba los dineros que la esposa generaba cosiendo vestidos para prostitutas de Córdoba y los “invertía” en la baraja. De hecho dejaron a su hijo de meses encargado con la abuela de la familia paterna, Doña Virginia, mujer imponente, en el pueblo.
Cuando contaba con siete años conoció realmente a su mamá que había llegado en El Huatusquito, el ferrocarril eficiente que conectaba Córdoba con Huatusco, pasando por varios pueblos entre ellos Coscomatepec.
Cursó la secundaria un año en Huatusco y otro en Veracruz, sin concluirla por tener problemas con los parientes que lo albergaban en dicha ciudad. En Huatusco, para poder estudiar, ejerció como maestro de deportes.
Credencial de secundaria en Veracruz.
Siendo joven de 17 años ya tenía una buena colección de libros y era asiduo lector de la biblioteca de su tío, Darío, y cualquier libro que se le pusiera en el camino. Mario Aguirre presumía que el después famoso historiador Enrique Florescano Mayet leía de su biblioteca cuando era joven. Ambos eran de Coscomatepec.
Enrique Florescano Mayet, historiador.
Su sueño dorado era ser reportero de El Universal, el gran diario de México. Abandonando la secundaria vino a la ciudad de México sin éxito por lo que tuvo que regresar a su pueblo. En su segundo intento ya se pudo asentar trabajando como empleado de una fábrica de televisores, de donde lo corrieron cuando lo "cacharon" leyendo libros.
Trabajó un tiempo en Editorial Aguilar vendiendo libros, donde pudo hacerse de buena colección de ellos a sabiendas, querido lector, que esa editorial siempre ha publicado literatura de calidad.
Ingresó a la escuela de periodismo Carlos Septién García, en 1959, abandonándola un tiempo después y volviendo a continuar sus estudios al año siguiente aunque sólo estuvo año y medio más. Nunca fue afecto a concluir dichos estudios y prefirió autoeducarse leyendo todo tipo de literatura.
En eso que trabajaba y estudiaba, con un conjunto de compañeros escolares, publicó una corta edición de 5 números de la revista mensual Panoramas en 1960. En aquel entonces Juan Manuel Martín fungió como director, Mario Aguirre como jefe de redacción, Imelda Arvizu (con quien Mario Aguirre se casaría algunos años después) como jefe de información,  y como colaboradores Arturo Álvarez del Castillo, Sara Ruiz Chaire, Guadalupe Pedroza, Anita González, Antonio Aspiros, y algunos otros estudiantes de la escuela Carlos Septién García, además  del profesor Calos Alvear.
De izquierda a derecha: Mario Aguirre, Imelda Arvizu, Juan Manuel Martí, Esperanza (compañera de trabajo de Time Life), Guadalupe Pedroza, Luis Alberto Orosa, Anita González, Salvador Flores Llamas, Elsa Rodríguez (en brazos Nazaret Estrada), Salvador Estrada (futuro "Rrrrrreportero de 24 horas", como él mismo se anunciaba). Hincado a la izquierda Arturo Álvarez del Castillo, a la derecha Silvino N.
Un tiempo fue empleado del Registro Federal de Electores, en las oficinas ubicadas por Tepito, para después, en 1960, entrar a Time Life en el almacén, y después llegar a manejar un tiempo la distribuidora de Orizaba y otro la de Acapulco.
Laborando en el Registro Federal de Electores.
En 1962 ingresó a La Nación, el órgano oficial de difusión del Partido Acción Nacional (PAN), dirigido entonces por Gerardo Medina, maestro de la Septién y quien llegó a ser Diputado por el PAN. En ese entonces el jerarca de este partido era Adolfo Cristieb Ibarrola.
En 1965 ingresó como suplente a El Universal para sufrir durante un año sin recibir una sola suplencia por que el personaje que las daba ni siquiera se había fijado en su presencia hasta que en una urgencia, donde solamente Mario Aguirre se encontraba, le tocó la suerte de cubrir una, con el grato resultado de que la nota estaba bien redactada, debido a su constante lectura y a haber realizado escritos que no le publicaban. A partir de entonces fue que continuaron dándole suplencias, no sin que aquél personaje recibiera su tajada de dinero por distribuirlas. Mario Aguirre recibió su planta o base hasta 1972.
Con su esposa Imelda Arvizu Flores y sus dos hijos en 1965.
Anotamos que la suplencia es la realización de cualquier actividad de reportero, redactor o corrector de estilo supliendo a los titulares que por alguna razón no hubieran acudido a su trabajo. Ha de saber amable lector que en el medio periodístico de aquellos años se acostumbraba departir en “La Mundial”, cantina famosa por ese entonces, y espacios similares, y no era extraño que un trabajador de los medios de información (como antes se les llamaba), no llegara ni a su casa ni a la oficina a cubrir sus labores.
Allí en El Universal, “el gran diario de México”, Mario Aguirre realizó labores de reportero de diversas fuentes, de redactor, de corrector de estilo y llegó a ser Jefe de información suplente. No le dieron el puesto definitivo de Jefe de información debido a que, por relaciones de poder, ingresó en ese entonces a trabajar a la empresa Guillermo Ochoa, quien llegaría a ser incluso conductor de un programa de televisión.
En 1968 cubrió en varias ocasiones el movimiento estudiantil. El día de los trágicos acontecimientos, el 2 de octubre, la situación estuvo muy tensa para los reporteros. No podrían acceder a la zona de Tlatelolco. Mario Aguirre y un fotógrafo pudieron hacer un rondín por varias delegaciones de policía donde constataron visualmente la presencia de múltiples cadáveres de estudiantes y otras personas, tirados en el piso. Al realizar un segundo rondín, unas horas después, los cadáveres ya no estaban, habían sido llevados en camiones de la basura conducidos por el ejército. Los rollos de película que traían consigo fueron decomisados.
Recibiendo información del Comité de Huelga Estudiantil de 1968 en las instalaciones de El Universal.
Al mismo tiempo trabajó en El Universal Gráfico, periódico vespertino de la misma casa editora.
Con el entonces novel presidente de El Universal Francisco Ealy Ortiz, 1969.
En 1973 viajó a Chile y entrevistó a Salvador Allende algunos meses antes de que este presidente fuera asesinado por Pinochet.
Entrevistando a Enrique Borja, famoso jugador de futbol de los años 70s
En 1974 Mario Aguirre entrevistó a un anticuario y comprador de arte prehispánico, el señor José López Pérez, quien hacía varios años había recibido de unos indígenas unos bultos, mismos que resultaron ser las Memorias de Gonzalo de Guerrero, uno de los españoles sobrevivientes del carguero Santa Lucía, que había viajado en 1511 desde El Darien (lugar entre Panamá y Colombia) hacia La Española, pero que fue arrastrado por un huracán hasta las costas del ahora estado de Quintana Roo, y quien se casó con la hija (Izpilotzama) de un cacique local, ya que ella se enamoró como en cuento de hadas, y que junto con Jerónimo de Aguilar lograra salvar el pellejo de ser sacrificados a Kukulcán. Gonzalo de Guerrero (con el “de” que así aparece en dicho manuscrito) se negó a regresar con los españoles, cosa que sí hizo Jerónimo de Aguilar, cuando Hernán Cortés se enteró de su presencia y mandó rescatarlos. Dichas Memorias estaban escritas una parte en piel de venado y otras en papel del siglo XVI que le fue entregado a Guerrero por Hernán Cortés.
Como resultado de aquella entrevista y el acceso a los manuscritos originales y su paleografía, Mario Aguirre realizó un reportaje de varios capítulos que fue publicado en el periódico El Universal llamado De Conquistador a Colonizador en 1974, sobre los manuscritos nunca avalados por el INAH (pero tampoco refutados oficialmente) del explorador español. Como nota curiosa anotamos que en la Hemeroteca Nacional, en la UNAM, algún investigador impertinente ha recortado los ejemplares de ese periódico desde hace años de modo que ya no es posible encontrar todos los artículos originalmente publicados. Al año siguiente fue publicado el conjunto de artículos en un libro con el título Gonzalo de Guerrero, padre del mestizaje iberomexicano, bajo el sello de Editorial JUS, a insistencia del historiador y periodista Don Alfonso Taracena, quien prologa la obra.
Gonzalo de Guerrero, padre del mestizaje iberoamericano,
hecho libro
Contaba Mario Aguirre que se venían las fechas del destape presidencial en 1976, durante el gobierno de Luis Echeverría Álvarez y requerían en la redacción de El Universal Gráfico saber quien sería el “destapado”, el favorecido por el presidente para ser “candidato a la presidencia” del siguiente sexenio, así que él hizo uso de ciertos contactos en las oficinas de información de la presidencia y de gobernación y logró obtener el nombre del ungido con lo que se puso a redactar la noticia de que José López Portillo sería “el futuro”, presentándose la noticia más oportuna de ese año en El Universal Gráfico acompañada de una fotografía del candidato sonriente que había sido tomada meses atrás en algún evento político. Esta noticia tan oportuna, que le ganó completamente a todos los periódicos y noticieros, no le fue premiada nunca a la noticia más oportuna como se acostumbraba.
En el festejo por los 60 años de El Universal, 1976

Algunas veces pisó la cárcel, pero no como preso, sino como reportero. Aquí en 1978 aproximadamente.
Entrevista colectiva a Emilio Mújica Montoya, entonces Secretario de Comunicaciones.
En 1978, deambulando a eso de las cuatro de la madrugada de un domingo por las calles del centro de la ciudad de México, seguro después de salir de alguna cantina, buscó “veintes” en sus bolsillos y llamó a la redacción de El Universal y casi gritando dijo las palabras mágicas: ¡Paren las prensas! Tengo una noticia importante: ¡se quema la tienda Astor! El redactor de guardia tomó las acciones adecuadas, recibió la nota y paró las prensas. A las 5 de la mañana ya estaba circulando la nueva versión del periódico con la noticia más oportuna ese año, misma que ganó a todos los periódicos e incluso a Televisa, la cual tendría noticiero hasta el lunes a las 7:30 am, daría la noticia leyendo El Universal. Gracias a esta noticia Mario Aguirre ganó en 1979 el Premio Nacional de Periodismo a la noticia más oportuna del año y que en ese entonces seleccionaba el Club de Periodistas de México y entregaba el presidente de la República, en su caso José López Portillo.
Diploma del Premio Nacional de Periodismo 1979
El centenario que acompañaba al diploma desapareció en alguna crisis
Durante la recepción del premio, 1979.
A mediados de los setentas viajó con el equipo de Ealy Ortiz, presidente del periódico, a Chicago para la adquisición de los nuevos equipos Harris con los que sería modernizado el periódico, sustituyendo a El Constituyente, la máquina de impresión donde en 1917 habían sido impresos los ejemplares de la Constitución de ese año. Véase: Harris.
De viaje por Chicago para comprar las máquinas Harris.
En su “casa de trabajo” permaneció 16 años (hasta 1981) hasta que al dueño de la empresa, Juan Francisco Ealy Ortiz, decidió correr a toda la plantilla de experiencia que venía trabajando desde los años cincuentas y sesentas por supuestamente requerir de “noveles reporteros”.
Una caricatura en su labor periodística.
En 1981 Mario Aguirre fue contratado por Armando Castilla para elaborar un libro con información que su casa editorial, diario Vanguardia de Saltillo, había colectado sobre los manejos bastante irregulares que realizaba el gobierno de Óscar Flores Tapia. En esa ciudad permaneció ocho meses colaborando con el periódico y realizando su labor de investigación periodística. El producto fue el libro El caso Flores Tapia, enriquecimiento inexplicable, publicado en 1982. Esta fue la primera ocasión en que se usó el término "enriquecimiento inexplicable" para referirse a un funcionario público que de la noche a la mañana adquiría riquezas al por mayor sin poder haberlo hecho de su salario como trabajador público.
Periódico La Vanguardia, de Saltillo.
Durante esa estancia logró entrevistar al gobernador Flores Tapia en relación a la situación tensa que se vivía en el país debido a que en el centro, la ciudad de México, ya se conocía ampliamente el caso de corrupción en el que estaba involucrado. Al entrar Mario Aguirre a entrevistar al gobernador en su casa sobre la posible orden del presidente López Portillo para su destitución, fue recibido por hombres armados, lo cual no le intimidó y se acercó al gobernador preguntándole sobre su opinión de lo que daría a conocer el presidente en breve tiempo a lo que Flores Tapia contestó: ¡Qué ellos decidan!, ante la insistencia del reportero el gobernador repitió su respuesta. Con la misma el reportero hizo una nota periodística publicada en el periódico Vanguardia que se volvió famosa en los medios de estudio periodístico por la calidad que había logrado con únicamente una frase de declaración.
Óscar Flores Tapia, gobernador de Coahuila.
Laboró algunos años en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en el área de Comunicación Social.
Mario Aguirre Rosas a sus cuarenta.
Después de esta aventura trabajó en periódicos de menor categoría como Cine Mundial (que ya no era lo que había sido en sus inicios), El Periódico de México (de efímera vivencia) y Nuestro País (de Pancho Jordá, uno de sus pocos amigos que lo apoyó durante años).

Sus trabajos publicados:

1959. Esos pasos que ves. Cuento ganador de concurso. Editorial Novaro.

1960. Panoramas. Revista mensual de la cuál se publicaron 5 números. Financiado por los propios estudiantes.
Portada del número 1 de Panoramas.
   1975. Gonzalo de Guerrero, padre del mestizaje iberomexicano. Editorial Jus.
Portada de Gonzalo de Guerrero, padre del mestizaje iberomexicano.
   1979. Cruces de costa Grande. Edición personal. Cuentos crueles del estado de Guerrero, donde se muestra la violencia consuetudinaria que se reflejaba en ese entonces.
Portada de Cruces de Costa Grande
  1976. Huitzilopochtli se refugió en el norte. Edición personal (en realidad investigado y escrito por su esposa, Imelda Arvizu Flores, mi madre, pero que se acreditó a la hora de publicar y registrar).
Huizilopochtli se refugió en el Norte
1982. El caso Flores Tapia, enriquecimiento inexplicable. Editorial Grijalbo. Fungiendo Mario Aguirre como investigador y redactor en tanto que Armando Castilla proporcionó su amplia hemeroteca en tanto dueño del periódico Vanguardia de Saltillo y dio todo el apoyo económico para poder dedicar 8 meses a la labor de escribirlo.
El Caso Flores Tapia
2000. La lucha azul contra la perennidad del PRI. Editorial Comunicación Gráfica Integral. Un intento de protesta velada escrito junto con Luis García Orosa, creyente ferviente y sincero de que el PAN podría gobernar correctamente el país.
La lucha azul...
También publicó durante algunos años una revista llamada Parlamento, Periodismo con Pasión… sí con mucha pasión pero sin financiamiento real, en la cuál ponía todo su dinero (38 números).


D. R. 2017 Darío Aguirre
D. r. 2023 Darío Aguirre
 
 


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