jueves, 18 de junio de 2020

Pedro Armendáriz

De Lorenzo Rafael a Kerim Bey



Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
17-06-18
20-06 -18

Nota: Debido a que Blogger de Google oculta las publicaciones hechas en el blog antes de 2018 a las búsquedas internas del público, y en las búsquedas externas coloca a las mismas como "no seguras", he decidido volver a publicar todas las semblanzas realizadas en 2016 y 2017 el mismo día a que correspondan en las efemérides. Todas las publicaciones anteriores a junio serán reeditadas el siguiente año, pero puede accederse a ellas a través de las Efemérides Mexicanas de este 2020 ya que en cada fecha se pone la liga a la entrada del blog.  

    #Semblanza, #Efemérides, #EfeméridesMexicanas, #UnDíaComoHoy, 18 de junio de 1963 fallece el gran actor dramático Pedro Armendáriz  partícipe principal de la época de oro del cine mexicano, filmando en su vida más de 110 películas como "María Candelaria", "Maclovia" y "El fugitivo".
Hijo de mexicano y norteamericana, dominaba el español y el inglés.
Pedro Armendáriz.
Se educó en San Antonio, Texas y en San Luis Obispo, California, estudiando Ingeniería aeronáutica. Trabajó en diversos oficios.
Inició sus actividades como actor en 1935 con la película María Elena. Desde entonces realizó más de cien películas mexicanas y extranjeras, tanto en Hollywood como en Europa (tres en Francia, tres en Italia, una en Inglaterra).
En El fugitivo.
Por sus actuaciones obtuvo varios premios: Palma de Oro de Cannes (1946) por María Candelaria (1943); Premio de la Bienal de Venecia (1947) y el Ariel (México, 1948) por La perla (1946), y el Ariel (México, 1953) por El rebozo de Soledad (1952).
De las películas que filmó en Hollywood se encuentran: 3 Godfathers (1948) –dirigida por John Ford y estelarizada por John Wayne, Armendáriz lleva el papel de Pedro “Pete” Fuente–, Fort Apache (1947), y Border river (1953).
De las películas mexicanas más recordadas que realizó están: Lorenzo Rafael y La Adelita (1937), La isla de la pasión (1942), Distinto amanecer (1943), La bandida y Enamorada (1946), El bruto (1953) y El tejedor de milagros (1961).
Cartel de la película Fort Apache
En la época de oro del cine mexicano compartió estelares con las actrices más bellas y prestigiosas, como Dolores del Río, María Félix, Andrea Palma, María Elena Marqués y Katty Jurado.
Además, fue dirigido por grandes directores como Ismael Rodríguez, Julio Bracho, Emilio “Indio” Fernández, Luis Buñuel, Roberto Gavaldón y John Ford.
Su última participación en cine fue en la película Desde Rusia con amor (1963) al lado de Sean Connery, quien personificaba a James Bond. Armendáriz representaba a un contacto turco del MI6, Kerim Bey.
En María Candelaria, filmada en Xochimilco.
Se suicidó en la ciudad de Los Ángeles el 18 de junio de 1963, decisión que tomó debido a que la metástasis de cáncer en el cerebro que tenía. Esta enfermedad se le había iniciado a consecuencia de haber filmado años antes en UTAH en una zona donde se habían hecho pruebas nucleares.
Aquí la clásica película María Candelaria
El tejedor de milagros


      A continuación reproducimos la entrevista que realizó Armando Ritz a Pedro Armendáriz y fue publicada en agosto de 1944 (en un diario no especificado), y publicada de nuevo en el libro 100 Entrevistas 100 Personajes (1991).

La tentación de Hollywood

La taza de café se columpiaba en los labios del actor. Cerca, un turista diluía la tristeza de la tarde en la escenificación de un fogoso romance de tipo panamericanista. Ella, sin embargo, estaba absorta en la contemplación del astro, a quien admiraba como a un dios…
En Rendez-Vous, a las cinco de la tarde, la dejan de correr como ágiles gacelas para dedicarse al cuchicheo cuando irrumpe algún personaje conocido. Frente a las coca-colas, que a modo de caprichoso florero adornan las mesas de vidrio negro, uno que otro norteamericano trata de desaburrirse en compañía de alguna chica mexicana aficionada al buen vecindaje de salón…
Desmayada sobre el grueso cristal de los ventanales, la débil luz de una tarde gris, pero tibia como delicada mano de mujer. Pedro Armendáriz había dejado de humedecer los conceptos para encender aromático cigarro del que se desprendió una finísima columna de humo.
La mesera regresó a tiempo para oírle decir:
–Poco o nada se sabe de cierto sobre mi próximo viaje a Hollywood, que no será, como se ha dicho, por tiempo indefinido. Voy exclusivamente a hacer dos películas, pero de ninguna manera pienso permanecer allá más de lo necesario. ¡Hollywood no me gusta para vivir!
El redactor recordó entonces una palabra: ¡sabotaje! A su mente acudieron, en tropel incontenible, mil confusos presagios que el actor se encargó de disipar….
–No se juzgue a la ligera mi resolución. De ninguna manera permitiré una tergiversación de los hechos. Con frecuencia se habla de que Hollywood nos obstaculiza en todo y por todo, cuando que en realidad yo personalmente he podido darme cuenta de lo contrario. Mire usted, cuando Mary Pickford vino a México con su esposo, el simpático Buddy Rogers, y tuvieron una serie de inmerecidas atenciones conmigo, ella manifestó deseos de que se me hiciera una prueba en los estudios de Artistas Unidos, compañía de la que ella posee varias acciones…
Pedro hizo un pausa, mientras el cigarrillo temblaba nerviosamente entre los dedos del actor, al tiempo que la ceniza caía sobre la negra noche de la mesa, a modo de escarcha…
–Me advirtió que aun contra la opinión de Dolores del Río, no se trataba de arrebatarme al cine mexicano, puesto que ellos eran los primeros en comprender que me debía a nuestra industria y que aquí es donde podía ser de mayor utilidad. Pero teniendo yo cierto nombre en los mercados latinoamericanos, a ellos les interesaba pedro Armendáriz como un simple negocio. Además, a cambio de trabajar para su compañía en una o dos películas, rigurosamente seleccionadas, obtendría en mi provecho, y en provecho del cine nacional, experiencia y publicidad fantásticas. Es decir, en todo momento me demostraron que de ninguna manera podría obedecer su ofrecimiento a una maniobra contra el cine nacional…
El actor volvió a balancear sobre sus labios la taza de café, mientras el reportero apuntaba en su pequeña libreta las declaraciones importantes.
–Todavía más: a mi arribo a Hollywood me colmaron de gentilezas. Bástele saber que se comisionó a un tipo simpatiquísimo, inglés y enamoradísimo de México, con el único y exclusivo objeto de que no me permitiera gastar un solo centavo “puesto que era invitado de Artistas Unidos”. Me ofrecieron varias fiestas a las que asistieron destacadas personalidades de Hollywood y, en fin, fue tal la cantidad de consideraciones que ya no tenía palabras para expresarles mi gratitud. Conté con toda clase de facilidades durante la prueba cinematográfica a que fui sometido, y a pesar de mi enorme nerviosidad –¡además, mi dama joven era una chica mo-un-men-tal!– creo que resultó del agrado de la compañía. Se trató de un pasaje de la conocida obra Dishonored Lady
El redactor lo interrumpió para preguntarle sobre sus consideraciones relativas a la actitud que guarda Hollywood con respecto a México, como rival en cuestiones cinematográficas.
–Desde luego que están dispuestos a darnos la batalla como simples competidores. Lo malo es que se diga que andan valiéndose de malas artes para vencernos. ¡Esto no es cierto! Cualquier artista o elemento técnico mexicano que llega a Hollywood encuentra las mayores facilidades para conocer los estudios y adentrarse en sus adelantos… Es más: si uno pregunta sobre tal o cual cosa que puede ser considerada un secreto profesional, obtiene toda clase de informes… Ellos no esconden nada; todo lo tienen a la vista, pero cuando lo enseñan a los demás, confiesan con orgullo que eso les costó muchos dolores de cabeza y muchos años de ensayos sin fin…
En Hollywood.

Máquina de nubes

Es realmente sorprendente lo que afirma Armendáriz, así que el redactor le pide una ilustración más completa sobre ese punto…
–Durante mi visita a uno de los principales estudios californianos, me sorprendió el truco maravilloso de que se valen para hacer nubes… Me atreví a interrogar al técnico encargado de su manejo, sin esperanza de obtener una explicación muy detallada. Para mi sorpresa, ¡el hombre, prestándose a hacerlo de la manera más cordial, me dio toda clase de razones! Y eso que podía considerarme un elemento rival, a juzgar por la forma como nosotros nos conducimos respecto a ellos… Ahora pregunte usted a los artistas, directores que han estado en Hollywood recientemente, si no es cierto que se les abren las puertas y por lo tanto tienen oportunidad de ver y estudiar cuanto les viene en gana…
Según el inteligente actor, nuestros cinematografistas no han aprovechado tanto como debieran la proximidad con Hollywood, en lo que tiene de bueno su experiencia de muchos años y su indiscutible progreso técnico…
Sería bueno que nos diéramos una vuelta por Hollywood con cierta frecuencia. Pero que fuéramos a estudiar, sobre todo los productores, pues hay muchos que su visita a Hollywood la aprovecha para gozar de la vida y nada más… Hasta en la cuestión administrativa tenemos mucho que aprender a Hollywood, pues solamente conociendo de cerca su estructura interior podemos darnos cuenta de la terrible desorganización que reina en el cine mexicano, en todos los aspectos…
En cuanto a las condiciones en que se contratan los artistas mexicanos, Pedro Armendáriz tiene algo muy razonable que decir…
–Es uno mismo el responsable directo de las ventajas o las desventajas de trabajar en Hollywood. NO debo ni puedo juzgar la actitud de los demás, pero me parece que todos nosotros ya mayorcitos de edad, sabemos perfectamente cómo ir a Hollywood sin traicionar al cine mexicano. Es indudable que los productores norteamericanos sienten un gran interés por nosotros, con lo que no colocan en la tesitura de poder imponerles ciertas condiciones que únicamente tienden a defender nuestra dignidad profesional y nuestras obligaciones para con el cine nacional. ¡Y usted no puede tener idea de lo bien informados que están ellos sobre las condiciones y adelanto de nuestra industria!... Le seguro que la conocen más a fondo, hasta en sus detalles menos importantes, que muchos de nuestros propios elementos…
Por lo que a su carrera se refiere, Pedro no permitirá que Hollywood le haga lo mismo que a otros actores llegados de fuera, a quienes se ridiculiza en papeles absurdos…
–Con Mary Pickford llegué al acuerdo de que de ninguna manera filmaría una película de ambiente “mexicano… Ella accedió de buen grado, pues se trataba de una medida que nos protege mutuamente. Puedo decirles que a la fecha se están seleccionando varios asuntos, pero no se aprobarán sino hasta que yo me muestre de acuerdo. La iniciación del contrato no fue fijada, pues desean hacer las cosas bien y con calma… Lo que le digo: la oferta es ventajosísima en todos sentidos, sobre todo por la buena voluntad que me demostraron desde el principio de las pláticas… De ninguna manera, insiste Pedro, accedería a residir en Hollywood, lugar al que considera ideal para una visita de 20 a 30 días…
–Mi hogar, mi vida, han sido forjados en México. Aquí están mi mujer y mi hijo, nuestros amigos… ¡No podría dejarlos! Iré a Hollywood a trabajar, sí, pero como si se tratara de unas vacaciones y nada más. Yo me debo al cien mexicano y ¡por ninguna cantidad me atrevería a traicionarlo! Debemos conservar la unidad, hoy más que nunca, par que nuestra industria siga adelante en su marcha victoriosa.

Y fue a Hollywood y triunfó...


Con información de:
  Ritz, A. (1944). La tentación de Hollywood. Entrevista contenida en 100 Entrevistas, 100 Personajes. Bajo la coordinación de Vicente Leñero. PIPSA. 1991.

D. R. 2017 Darío Aguirre
   D. R. 2020 Darío Aguirre




No hay comentarios:

Publicar un comentario