miércoles, 25 de julio de 2018

Mariano de la Bárcena y Ramos

Fundador del Observatorio Meteorológico Central


Dr. Héctor Darío Aguirre Arvizu
18-07-25

#Semblanza, #Efemérides, #EfeméridesMexicanas, #UnDíaComoHoy 25 de julio de 1842 nace en Amena, Jalisco, Mariano de la Bárcena y Ramos fundador del Observatorio Meteorológico del Castillo de Chapultepec.
Mariano de la Bárcena y Ramos, científico. (1)


Llegó a destacar desde sus primeros estudios como un excelente estudiante tanto en la escuela de instrucción primaria de su pueblo natal como en las artes en Guadalajara, Jalisco, donde inició estudios de las Bellas Artes, y atraído por los altos estudios a que lo llamaba su privilegiado intelecto, concurrió a perfeccionar en la famosa Academia de San Carlos de la capital de la República.
Allí estudió las materias de Geología y Botánica en la Escuela Nacional Preparatoria, teniendo como maestro a Don Gabino Barreda, y, con gran fortuna, en su asignatura de Química recibió cátedra de Don Leopoldo Río de la Loza.
Siempre con excelentes calificaciones, el 3 de Octubre de 1869, Mariano de la Bárcena recibió de la Sociedad Filomática Mexicana su diploma como miembro de número, reconociendo su innegable talento. Ver Nota 1.
Como alumno de la Escuela de Ingeniería manifestó una disposición extraordinaria en el estudio de Mineralogía, lo que le permitió acceder a la Sociedad Mexicana de Historia Natural (en calidad de ayudante) en septiembre de 1871, mismo año en que recibió su título como ingeniero Topógrafo Hidromensor Geógrafo Ensayador y Apartador de Metales, campos del conocimiento en las cuales más tarde recibiría amplios reconocimientos nacionales e internacionales.
Torreón del Castillo de Chapultepec. (2)
En los primeros meses de 1872 Mariano de la Bárcena inició su brillante carrera magisterial sustituyendo temporalmente a su propio maestro Don Antonio del Castillo en las clases de Mineralogía y Geología de las que, debido a sus observaciones en las prácticas realizadas en el Estado de Querétaro, presentó a la Dirección de la Escuela de Ingenieros una Memoria que rebasaba con mucho a las asignaturas indicadas, abarcando la Estadística, la Geología, la Botánica, la Zoología, la Historia y la Geografía. Fueron tan precisas esas anotaciones de sus prácticas que, como resultado, dio aporte a la ciencia universal con el descubrimiento de dos nuevas especies localizadas en los fósiles de rocas mesozoicas, a las que bautizó en honra de sus mentores con los nombres de Cranea Rio Lozi y Nerinea Castilli. Debido a este significativo hecho la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística le expidió en abril de 1852 su diploma como socio honorario.
Aunado a sus logros en investigaciones paleontológicas, en la Ciencia Botánica descubrió otras especies vegetales, cuyos nombres dedicó al célebre jalisciense Leonardo Oliva.
Y más aún, su tenacidad como investigador le llevó también al descubrimiento de nuevas especies minerales, entre ellas un antimoniato de mercurio y calcio, que localizó en Huitzuco, Guerrero; en su honor la comunidad científica internacional le denominó "barcenita" a este mineral, perpetuando así el descubrimiento, mismo que le mereció la Medalla de Oro que en la Gran Exposición de la Ciudad de México le fuera otorgada por el Presidente Don Sebastián Lerdo de Tejada el 29 de noviembre de 1874.
 
Sello de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. (3)
Ocupó el puesto de ensayador de la casa de la moneda de México, de donde salió en 1876 para ir a representar a nuestro país en la Exposición Mundial de Filadelfia, realizada con motivo de las fiestas del Centenario de aquella ciudad.
A su regreso, el Ministro General Vicente Riva Palacio le encomendó la Fundación del Observatorio Meteorológico y Astronómico de México,  actual Observatorio Meteorológico Nacional, el cual fue inaugurado el 6 de marzo de 1877 y del que fuera Director hasta su muerte. Ver Nota 2.
En 1884, el hallazgo en el Valle de México de los restos de un individuo, al que Antonio del Castillo y Mariano de la Bárcena atribuyeron mas de 8 mil años, y procedente de una división superior al cuaternario, que bautizaron con el nombre de "Hombre del Peñón", conmovió a los antropólogos y geólogos de la época.
Debido a la activa participación de este homenajeado en la segunda Exposición de las Clases Productoras de Jalisco (asociación empresarial del siglo XIX), desarrollada en Guadalajara del 10 de mayo al 6 de junio de 1880, el jurado calificador le decreta un gran premio por su Mapa Geológico, primero en su especie publicado en esa época. A este premio se suman los recibidos en otras exposiciones de los Estados de México, Veracruz, Aguascalientes y Querétaro, la Nacional y Municipal de México, y en el ámbito internacional, en el que representó a nuestro país en Congresos Científicos desarrollados con motivo de las exposiciones internacionales de Filadelfia (1876,como ya se indicó), Nueva Orleáns (1885), París (1889) y Chicago (1893), dando en forma prolija mundialmente renombre a Jalisco y a nuestra Patria debido a las destacadas intervenciones como erudito geólogo y naturalista de Mariano de la Bárcena.
Interesante fotografía en la que aparecen al centro sentado al frente el General Vicente Riva Palacios, a su derecha el ingeniero Apolonio Romo, a su izquierda el ingeniero Felipe Valle. En la parte de atras, de pie, en contando de izquierda a derecha, en tercer lugar el ingeniero Ángl Anguiano, en sexto lugar el ingeniero Mariano de la Bárcena. (4)
 Fue a su vez un fecundo escritor y poseedor de una vastísima bibliografía: solamente sus obras sobre geología y minería contaban 61 fichas en el número 10 del Boletín del Instituto Geológico de México, entre los que descuella una obra que por título lleva Informe y Colección de Artículos Relativos a los Fenómenos Geológicos Verificados en Jalisco en el Presente Año y sus Épocas Anteriores, el que consta de dos volúmenes, en los que se contienen artículos como los siguientes: Geología Dinámica; Los Terremotos; Noticias del Ceboruco y Sismología, así como Los Terremotos de Jalisco.
De la misma manera, este intelectual jalisciense nos legó obras ameritadísimas que acreditan los sólidos conocimientos de su sabiduría comentada tanto en nuestro Continente como en Europa, siendo entre otras Descripción del Crustáceos Fósil del Genera Sphyroma y Reseña Geológica del Valle de Ameca, Jalisco (México), Ensayo Estadístico del Estado de Jalisco, siendo esta una obra que forma un grueso volumen profusamente ilustrado y que supera a todas las de su género, que consta de 9 partes en las que trata temas como: Geografía, Orografía, Geología, Hidrografía, Climatología, Flora, Agricultura y aclimatación de nuevas plantas en el estado, concluyendo con un apéndice por índice alfabético de las poblaciones del estado, altitudes y posiciones geográficas de varios puntos de Jalisco y Territorio de Tepic y Catálogo de frutas, raíces y tubérculos que se producen en el Estado.
A estas obras importantes hay que agregar la titulada Algunos Datos Físicos de la Ciudad de Guadalajara, y también sobresalen sus tratados de Paleontología Mexicana, Geología Dinámica, Tratado de Litología, Noticia Geológica del Estado de Aguascalientes, Las Obsidianas de México y Datos para el Estudio de las Rocas Mesozoicas de México y sus Fósiles.
Mariano de la Bárcena y Ramos, investigador. (5)
De igual relevancia son sus obras EI Hombre Prehistórico de México y Noticia Acerca de Hallazgo de Restos Humanos Prehistóricos en el Valle de México, así como su obra denominada Elementos Aplicables a la Agricultura, a la Ingeniería y a la Industria.
De lo anterior  se advierte cuán larga es la lista de obras y qué completos son sus trabajos editados de este fecundo sabio en todos los órdenes de la Ciencia, tanto que como tributo a este ameritado Científico, Filósofo y Humanista se elevó una iniciativa de en el congreso del estado de Jalisco para enaltecerlo como un personaje que supo honrar en el tiempo y en el espacio de su época, a su ciudad natal, a su estado, a la república y a la humanidad, y que aún proyecta sus luces hacia el porvenir, con la inscripción de su nombre en letras de oro en el muro de honor de la Cámara de Diputados.
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En su respetada actuación como Funcionario Público el Ingeniero Mariano de la Bárcena fue apreciado por sus gobernados en razón a su atinada función y la moderación que se dio en el uso del poder que le fue conferido en calidad de Gobernador Sustituto del Estado Libre y Soberano de Jalisco, al separarse de su cargo de Gobernador Constitucional, General Ramón Corona el 9 de enero de 1889, actuando así, del 10 al 24 de enero de dicho año y por segunda ocasión e idéntico motivo como Gobernador Sustituto de Jalisco del 22 al 30 de marzo. A la muerte del General Don Ramón Corona, sobrevenida el 11 de noviembre de 1889, el H. Congreso del Estado por Decreto de fecha 13 de noviembre de dicho año, designó al Señor Ingeniero Don Mariano de la Bárcena como Gobernador Sustituto de Jalisco, por todo el tiempo que faltaba para que terminara el periodo constitucional. Sin embargo no fue así, pues éste se separó en dos ocasiones de su cargo: la primera, por licencia ocurrida del 6 al 30 de mayo de 1890, y la segunda por renuncia que le admitió la legislatura el 8 de noviembre de 1890. A su separación del Gobierno de la Entidad, fue electo Senador de la República y representó entonces a nuestro Estado en esa alta Cámara del Congreso Federal.
Obtuvo renombre europeo como geólogo y naturalista. Ello lo llevo a ser nombrado Comendador de la Real Oden de Isabel la Católica, por Real Decreto, el 31 de julio de 1895 del que se libró el debido privilegio en el Palacio de San Sebastián el 9 de agosto del mismo año S.M. Alfonso XIII, y en su nombre lo realizó la reina regente D. María Cristina. Como refiere su biógrafo Palomino Cañedo “pocos mexicanos han dado tanta gloria a su Patria y han sido honradas con tantas preeminencias en el extranjero como el ilustre Don Mariano Bárcena".
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Don Mariano de la Bárcena falleció el lunes 10 de abril de 1899, siendo sepultado en el Panteón Español de la metrópoli bajo el epitafio dictado por él mismo que dice así: “AQUÍ REPOSAN LOS RESTOS DEL NATURALISTA MARIANO DE LA BÁRCENA. DEDICÓ SU VIDA AL ESTUDIO DE LA NATURALEZA, PORQUE AHI PODÍA ADMIRAR LA SABIDURÍA DE DIOS”. Su elogio fúnebre se epiloga con este pensamiento: “VIVIÓ CON LA VIDA DE LOS SABIOS, MURIÓ CON LA MUERTE DE LOS JUSTOS”, así descansan sus restos hasta la fecha, esperando de la positiva apreciación que de su vida ejemplar y de tan trascendente trayectoria haga la Soberanía Legislativa Jalisciense para reconocer su valía.
A su muerte era director del Observatorio Meteorológico Central de México.
Para perpetuar su memoria, se le dio nombre a una calle de Guadalajara, la que antes se llamaba cerrada de Jesús María; también se le honró en su ciudad natal, Ameca, donde una escuela y un mercado llevan su nombre.


Notas:
(1) La filomática es el amor al estudio del proceso de la adquisición del conocimiento, a diferencia del filósofo que es el amante de la sabiduría y el filaletes, el amante de la verdad. No es un término muy usado en la actualidad. Es un error el término filomátemático.
(2) El Observatorio Meteorológico y el Astronómico de México, que originalmente ocupaban unas cuantas oficinas, fueron creado por decreto presidencial y por iniciativa del entonces Ministro de Fomento Vicente Riva Palacio, e inaugurados como uno solo un 6 de marzo de 1877, durante el gobierno de Porfirio Díaz, ubicándose en Palacio Nacional.
Sin embargo, en 1878 el observatorio fue trasladado al Castillo de Chapultepec donde trabajaron varios científicos que en ese momento eran dirigidos por el ingeniero Mariano Bárcena, Jefe de la 1ra Comisión Geográfica Exploradora del Territorio Nacional y primer director del Observatorio Meteorológico Central. Y por su parte, en lo que fue el Observatorio Astronómico, el ingeniero Ángel Anguiano trabajó arduamente con la construcción del torreón del Castillo llamado el “Caballero Alto”, siendo su primer director.
Durante años se mantuvieron las mediciones en ambos edificios, de Palacio Nacional y el Castillo de Chapultepec. En 1880 el observatorio se independiza técnica y económicamente de la Comisión Geográfica Exploradora, contando con una partida especial en el Presupuesto de Egresos Nacional. Sin embargo, en 1883 el Observatorio Astronómico –que funcionó junto con el Meteorológico– se trasladó al edificio del ex-Arzobispado en Tacubaya.
Mientras tanto, el Observatorio Meteorológico siguió funcionando en Palacio Nacional al tiempo que se realizaban los trámites ya que en 1884 se pensaba construir un edificio especial que lo albergara, sin embargo esto nunca se concretó.
En materia de propiedad industrial, existen invenciones utilizadas en el estudio y desarrollo de la meteorología. Gracias a diversos instrumentos de medición, observación y comunicación, los estudios del clima en México jugaron un papel importante en el desarrollo del actual Servicio Meteorológico Nacional. 

Véase:

D. R. 2018 Darío Aguirre




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